Cuenta la historia que originalmente la horchata no se tomaba con fartons, sino con rosquilletas.
Hace 50 años mas o menos se empezaron a hornear estos palitos crujientes en los hornos valencianos y desde entonces hay tantas variedades como se pueda imaginar.
Otro día pondré una receta de rosquilletas de cacahuete, pero hoy vamos con la receta básica, pero no por ello la peor sino que es la mas recurrida por sencilla y deliciosa.
Es una receta muy sencilla para la que no hace falta harina de fuerza pero que si es conveniente utilizar la levadura fresca. También se puede utilizar levadura seca de panadería (leer modo de utilización ) y no confundir con la levadura química normalmente de la marca royal.
1 gramo de levadura fresca, equivale a 3 gramos de levadura seca de panadería.
Ingredientes para 10 rosquilletas:
- 30gr. de agua tibia
- 25gr aceite
- 100gr. harina de trigo (no de fuerza)
- 12gr. levadura fresca
- sal
- sal gorda
Preparación:
Primero disolvemos la levadura en el agua tibia y dejamos a parte.
Haciendo un agujero en el centro de la harina añadimos el aceite y el agua y la pizca de sal , mezclamos todo bien y lo amasamos hasta que no se pegue a las manos.
Dejamos reposar en un bol tapado con un trapo durante una hora o hasta que haya doblado su volumen.
Pasado este tiempo encendemos el horno con calor arriba y abajo a 180º y damos forma a nuestras rosquilletas.
Las ponemos en una bandeja de horno sobre papel sulfurado y las horneamos durante 20 o 25 minutos o hasta que las veamos que empiezan a dorarse.
Pasado ese tiempo las sacamos del horno y espolvoreamos con sal gorda.
Esperamos a que se enfríe y las saboreamos con un buen vaso de horchata o con un trozo de chocolate.


